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INTRODUCCIÓN
Este
trabajo trata sobre los diversos efectos del estrés en
los profesionales que intervienen en situaciones críticas,
por ejemplo el Trastorno
por Estrés Postraumático (TEPT) en los bomberos; por
otra parte, describiremos procesos de cambio e influencias
provocados por las interacciones con las víctimas o supervivientes
en los procesos de ayuda, como en la Fatiga por Compasión (FC) y en el Trauma Vicario (TV) en los terapeutas;
y sobre otros procesos dónde, además, puede intervenir
el estrés sistémico y factores propios de las organizaciones,
como en el Síndrome de Burnout en diversos colectivos. Presentamos una investigación
sobre las tasas de Burnout en varias muestras.
La
crisis puede considerarse como un síndrome de estrés caracterizado
por la ruptura brusca de la vivencia de continuidad psíquica,
y por la demanda de respuestas activas ante un proceso
de cambio. El éxito de estas respuestas favorece el desarrollo
e integración de la personalidad, mientras que su fracaso
puede llevar a una total desestructuración. Un “incidente crítico” en los servicios de emergencia es una exposición a un estímulo traumático, a
una pérdida personal o lesión, a errores
en la misión; con la necesidad de dar respuesta
a diversas situaciones difíciles en un corto espacio de
tiempo. Este tipo de experiencias pueden sobrepasar la
capacidad normal de afrontamiento. Desde este punto de
vista, el trauma se refiere a un evento que sobrepasa la capacidad percibida de la persona
de afrontarlo, debilitándola
a través de una pérdida central de control, y que
crea la necesidad de defensas psicológicas. Aunque
algunos eventos colectivos discretos pueden llamarse traumáticos,
es la respuesta del individuo al evento, o la interpretación que él le
da, la que crea la traumatización (Gil, 2006). El
trauma indica una ruptura, un fracaso de las capacidades
de integración y/o una discontinuidad de la vida psíquica.
Finalmente,
existen diversos estudios donde se constata que las reacciones
emocionales del personal que interviene en las situaciones
de crisis y desastres (policías, bomberos, personal sanitario,
psicólogos y voluntarios) pueden tener un efecto negativo
sobre el desempeño de su función, como es el incremento
de la ansiedad y sus consecuencias en la toma de decisiones
(Gallego, Morales, Rotger y Prior, 2002).
EL TEPT EN LOS BOMBEROS
Aunque
entre el 50% y el 90% de la población puede estar expuesta
a acontecimientos traumáticos durante su vida, la mayoría
de los individuos expuestos no desarrollan el Trastorno
por Estrés Agudo (TEA) o el TEPT. La estimación de prevalencia
del TEPT en la población general es del 7,8% (Kessler
et al., 1995). Esta prevalencia es considerablemente mayor
entre los pacientes que buscan atención médica, y entre
las víctimas de agresiones sexuales o expuestas a desastres
provocados por los humanos, que por fenómenos de la naturaleza.
La prevalencia del TEPT es también mayor en las mujeres
que en los hombres, y es mayor en presencia de vulnerabilidades
subyacentes como las experiencias adversas en la infancia
u otros diagnósticos concomitantes.
Los bomberos
profesionales se ven a menudo expuestos al estrés traumático
al ayudar a las personas en situaciones de emergencia,
y esto puede deberse al impacto de situaciones amenazantes
para su vida, a las actividades físicas muy demandantes,
a la destrucción de gran cantidad de material, o estar
causado por la exposición a cuerpos mutilados. Aunque
los bomberos presentan más riesgo de desarrollar TEPT
que población general, existe un gran desconocimiento
sobre el trastorno en este servicio: Respecto a qué reacciones
son normales, sobre si se debería hablar de este problema
con los colegas o con los familiares, y sobre cuándo y
dónde buscar ayuda (Antonellis y Mitchell, 2005). Los
resultados de investigaciones indican
que los mejores predictores de distrés alto son: los altos
niveles de exposición y amenaza, y el bajo nivel de formación
de los profesionales (Marmar et al., 1996).
Los bomberos
se ven involucrados en incidentes traumáticos de forma
regular, y han de afrontar el hecho de que pueden poner
en riesgo su seguridad cuando intervienen en los siniestros.
Los datos de EEUU indican que cada año fallecen una
media de 100 bomberos en acto de servicio y que les
ocurren más de 80.000 accidentes relacionados con el
trabajo que requieren a menudo de hospitalización
(Lee, et al., 2004). Además, los bomberos heridos en acto
de servicio afrontan numerosos retos físicos y psicológicos.
Algunos se recuperarán y volverán al trabajo, mientras
que otros se verán incapaces de poder continuar realizando
su trabajo y perderán no sólo su medio de vida, sino que
también se verán afectados en su identidad. Al resultar
herido en acto de servicio el bombero puede verse “sujeto
a escrutinio” (en el caso de que otros cuestionen si sus
acciones han contribuido o no al accidente) con sensaciones
de aislamiento y culpabilidad. Todas estas reacciones
son dolorosas para una persona sociable y orientada hacia
el trabajo en equipo.
Muchos bomberos
que experimentan estrés postraumático pueden “no informarlo”
debido al miedo de que se vea como un signo de debilidad
personal, o que tenga un impacto negativo para su promoción
posterior. Otros, pueden identificarse con el trastorno,
pero al tener dificultades asociadas por la exposición
al trauma pueden acogerse a un retiro anticipado en vez
de reclamar por su malestar psicológico. Si sufren una
lesión física, pueden reclamar sólo por esta dolencia,
y dejar de lado su malestar psicológico. Según la Internacional
Association of Fire Fighters el 6,8% de los retiros debidos a la discapacidad
por accidente en cumplimiento del deber en bomberos se
atribuyen al “estrés mental” (IAFF, 2000)
Por otra parte,
estudios sobre la percepción del estrés en el trabajo
de los bomberos informan de una dicotomía conocida desde
hace tiempo: Los bomberos califican su trabajo como más
estresante que el de otras ocupaciones y, sin embargo,
informan negativamente de la probabilidad de verse afectados
por el estrés, o más perjudicados que otras profesiones.
En otras palabras, los bomberos reconocen que sus puestos
de trabajo son estresantes, pero no creen que estén afectados
por este estrés. Esta dicotomía se conoce como “optimismo
ilusorio” y también el llamado “Síndrome
de Superman”. Se trata de la falsa percepción de que
"puedo con todo", o de que uno tendrá
siempre el control. Es una falsa sensación de inmunidad,
y muchos profesionales de los servicios de emergencia
utilizan la negación como mecanismo de defensa
para protegerse del estrés y de situaciones críticas de
estrés: Cuando cualquier persona mantiene la falsa creencia
de que no se ve afectada negativamente por los factores
estresantes (o que no le afecta en absoluto), no puede
gestionar de manera adecuada su respuesta al estrés.
Esto puede afectar a su trabajo, al igual que a su vida
personal: No sólo puede conducir al estrés crónico (y
a un aumento del riesgo para su salud y otros problemas),
sino que también instaura reacciones más graves ante el
estrés futuro.
De acuerdo
con la industria de las aseguradoras de vida de EEUU,
los bomberos reducen su expectativa de vida una media de 5 años. Las razones para
este decremento se deben al estrés (a corto y a largo
plazo), a la alimentación y dietas, a los patrones disruptivos
de sueño, a las condiciones físicas del trabajo, y a los
peligros químicos y del entorno a que están expuestos.
La prevalencia del TEPT en las muestras de bomberos presentan un rango
desde el 6,5%
(Haslam y Mallon, 2003) hasta el 37%
(Bryant y Harvey, 1995).
Ver Tabla 1 sobre diversas investigaciones al respecto
y comparativas con otros colectivos.
| TABLA 1: INVESTIGACIÓN |
País |
N. |
Profesión |
Evaluación |
Prev. TEPT |
| Kulka,
et Al. (1990). Veteranos ejército guerra Vietnam. |
EEUU |
_ |
Veteranos heridos de Vietnam |
Escala Mississippi TEPT |
20% |
| Corneil,
Beaton, Murphy, Johnson y Pike (1999) |
Canada |
625 |
Bomberos |
IES |
17,3% |
| Corrneil,
Beaton, Murphy, Johnson y Pike (1999) |
EEUU |
203 |
Bomberos y “paramédicos” |
IES |
22,2% |
| Al-Naser y Everly (1999) |
Kuwait |
108 |
Bomberos |
IES |
18,5% |
| Wagner, Heinrichs y Ehlert, (2000) |
Alemania |
402 |
Bomberos |
PTSD
Symptom Scale |
18,2% |
| Durkin y Bekerian (2000) |
Reino Unido |
95 |
Bomberos |
PSS-I |
11% |
| North,
et al. (2002). Oklahoma City Bombing (33% divorcios
en 3 años posteriores). |
EEUU |
181 |
Bomberos |
Entrevista
(DIS) |
13% |
| Haslam
y Mallon (2003) |
Reino Unido |
31 |
Bomberos |
PDS |
6,5% |
| The Wall Street
Journal (septiembre, 2003 dos años después
del 11/09) |
EEUU |
_ |
Personal Emergencia Zona Cero NY |
_ |
19% |
|
Del Ben,
Scotti, Chen y Fortson (2006)
|
EEUU |
131 |
Bomberos
|
PCL
IES |
8%
17% |
- Impact of
Events Scale – IES - Escala
de Impacto de los Acontecimientos (Horowitz, Wilner
y Alvarez, 1979)
- PTSD Symptom
Scale - Interview (Foa, Riggs, Dancu y Rothbaum 1993)
-
PDS Post-traumatic Diagnostic Scale (Foa, 1995)
-
17- item Modified PTSD Symptoms Scale (MPSS; Falsetti,
Resnick, Resick y Kilpatrick, 1993)
- Posttraumatic
Stress Disorder Checklist – PCL- (Weathers et al.,1994)
LA
FATIGA POR COMPASIÓN (FC), EL TRAUMA VICARIO (TV) Y EL SÍNDROME DE BURNOUT
La FC es un estado experimentado
por los que ayudan a las personas traumatizadas o que
han sufrido situaciones abusivas (o de distrés); se trata
de un cuadro agudo y sorpresivo, un estado de extrema
tensión y preocupación con el sufrimiento
de aquellos a los que se les ayuda, hasta el grado de
que es traumatizante para el que facilita la ayuda. Así,
la persona “ayudadora”, en contraste con la que está siendo
ayudada, se ve traumatizada o sufre, a través de sus propios
esfuerzos de empatizar y ser compasiva. El proceso suele
ser:
• Exposición
• Empatía, compasión
• Preocupación
Esto da lugar, con frecuencia, a un pobre autocuidado y a
un auto-sacrificio extremo, y puede conducir a síntomas
similares al TEPT o al Estrés Traumático Secundario (Figley,
2005).
La compasión se define como sentimientos de profunda empatía
y pena por el que está sufriendo, acompañado de un fuerte
deseo de aliviarle el dolor o de resolverle sus problemas.
Los sentimientos de empatía y compasión están en el núcleo
mismo de nuestra capacidad para realizar el trabajo terapéutico
con las personas y, al mismo tiempo, también del riesgo
de vernos lastimados por el trabajo. En la FC son las
emociones y conductas naturales resultantes de enterarse
de un evento doloroso y/o traumático experimentado por
otra persona significativa, y se caracteriza por 3 grupos
de síntomas similares a los del TEPT:
- Re-experimentación
(revivir y recordar con una gran carga emocional)
- Evitación
y entumecimiento emocional (actitudes de distanciamiento
tanto físico como afectivo de las personas)
- Hiperactivación-arousal
(estado de tensión y alerta permanente y alta reactividad).
Estos
síntomas pueden afectar no sólo a los profesionales de
la salud mental, sino también a los miembros de la familia,
y amigos cuyas vidas están estrechamente asociadas con
el trauma y la supervivencia (Figley, 1995).
La explicación
teórica del TV parte del punto de vista constructivista
que postula que las personas construyen su realidad a
través del desarrollo de estructuras cognitivas. Estas
cogniciones se utilizan para interpretar los acontecimientos
(McCann y Pearlman, 1990). Al examinar los efectos del material traumático
relatado por los clientes a los terapeutas en terapia,
se concluye que los cambios resultantes en los esquemas
cognitivos de los terapeutas respecto del “sí mismo”,
“del otro” y “del mundo” son omnipresentes, acumulativos
y permanentes. Así,
el
TV está asociado con trastornos en los esquemas cognitivos
de cinco áreas del terapeuta: La seguridad (sentirse seguro del daño por uno mismo y por
los demás), la confianza y la dependencia
(ser
capaz de depender y confiar en los demás y en uno mismo), la autoestima (sentirse valorado por los demás y por uno
mismo, y valorar a los demás), la intimidad
(sentirse conectado a los demás y con uno mismo) y el control
(la necesidad de ser capaz de
“aceptar y gestionar” los sentimientos y comportamientos
propios, así como los de otros), cada una representando una
necesidad psicológica. Cada necesidad/esquema se experimenta en relación con
el “sí mismo” y con el otro. Los efectos perjudiciales
del TV se producen a través de los cambios en estos esquemas,
ya que los terapeutas pueden incorporar en su propia memoria
las historias dolorosas de sus clientes que pueden conducir
a flashbacks, sueños o pensamientos intrusivos considerados
centrales en el TEPT (Dunkley y Whelan, 2006).
La opinión que
prevalece actualmente en el tratamiento de las personas
traumatizadas es que la “resolución del trauma” es beneficiosa
y que, además, el grado en que el terapeuta resuelve los eventos traumáticos con un
cliente y aboga por realizar esta tarea son variables
importantes respecto al riesgo de que el terapeuta padezca
los síntomas de la FC y el TV. Abogar por el trabajo con
los eventos traumáticos pero conseguir una baja resolución
del material, parece poner al terapeuta en riesgo de sufrir
más FC, burnout y distrés que aquellos terapeutas que
ni defienden la resolución, ni la practican. Así, la
exposición al material traumático en sí misma no parece
ser decisiva, sino que el grado
de resolución del trauma está relacionado negativamente con la fatiga
por compasión y con el burnout (McKenzie, Gurris y Traue, 2007).
El síndrome
de Burnout, conocido también como “desgaste
o estar quemado en el trabajo”, es un estado
de agotamiento físico, emocional y mental causado
por involucrarse en situaciones emocionalmente demandantes
durante un tiempo prolongado. Aparece a menudo en individuos
que ejercen profesiones de “ayuda” y en aquellas personas
que cuidan a otras. El
burnout puede ser causado por el conflicto entre los
valores individuales y los objetivos y demandas de la
organización, por una sobrecarga de responsabilidades,
una sensación de no tener control sobre la calidad de
los servicios prestados, la consciencia del poco reconocimiento
emocional o financiero, el sentido de una pérdida de comunidad
dentro del contexto de trabajo, y la existencia inequidad
o la falta de respeto en el lugar de trabajo (Maslach
y Leiter, 1997). Muchas veces, las personas que sufren
burnout son muy idealistas sobre la forma en que pueden
ayudar a los otros. El burnout también puede guardar relación
con la consecuente exposición al material traumático (Aguilera,
1995).
El
Burnout es un síndrome psicológico en respuesta a estresores
crónicos o prolongados emocionales e interpersonales en
el trabajo, y se define por tres dimensiones de respuesta:
El cansamiento emocional (extenuación), la despersonalización
(cinismo), y la falta de realización personal en el trabajo
(ineficacia). El cansamiento emocional representa la dimensión individual del burnout,
es una cualidad central y la manifestación más obvia del
síndrome. Se refiere a los sentimientos de estar extralimitado
y agotado de los recursos emocionales y físicos. La despersonalización
representa la dimensión interpersonal, y se refiere a
la respuesta negativa, endurecida y excesivamente desapegada
a varios aspectos del trabajo. Es un intento de distanciarse
de los receptores del servicio: Sus demandas son más manejables
cuando se consideran objetos impersonales del trabajo
propio. El componente de falta
de realización personal, reducción de la eficacia
o consecución, representa la dimensión auto-evaluativa
del burnout. Se refiere a los sentimientos de incompetencia
y falta de consecución y productividad en el trabajo.
Una situación laboral de demandas abrumadoras que contribuyen
a la extenuación y al cinismo es probable que erosione
la sensación de ser efectivo. El burnout es un “proceso”,
no un evento, marcado por indicadores físicos, emocionales
y de comportamiento que pueden ser fácilmente reconocidos,
lo que permite la auto-intervención si el cuidador está
entrenado y es consciente de las manifestaciones.
INVESTIGACIÓN SOBRE EL BURNOUT
Esta
investigación completa el avance publicado anteriormente
(Morales, Gallego y Rotger, 2004)
Método
Sujetos
La muestra está compuesta por 283
personas (72,5% mujeres y 27,5% hombres) de los siguientes
colectivos: Sanitarios (111), educación (51), servicios
sociales (27), policía local (11), educadores sociales
(25), voluntarios de protección civil (23), transporte
sanitario (25). La media de edad es 34,4 años (33,8 años
en las mujeres y 35,8 años en los hombres)
Diseño
Se trata de una investigación transversal
descriptiva, cuyo objetivo es evaluar la incidencia del
síndrome de burnout en diversas muestras de profesionales
en el ámbito de los servicios humanos. El estudio se enmarca
en el contexto de talleres de prevención y módulos de
formación sobre la incidencia de la ansiedad, el estrés
y las situaciones traumáticas en la actividad laboral;
excepto en el caso de la muestra de servicios sociales
donde se solicita la participación de los sujetos en un
contexto sin relación al contenido del estudio. En todos
los casos, la participación de los sujetos en la investigación
es voluntaria.
Variables
Evaluación del síndrome de burnout
mediante el Maslach Burnout Inventory -MBI (Maslach y
Jackson, 1986; adaptación española realizada por Seisdedos,
1997). Este inventario consta de 22 ítem, y utiliza una
escala de frecuencia de 7 puntos tipo Likert, que va desde
0 (nunca) hasta 6 (todos los días). El instrumento está
compuesto por tres subescalas: Cansancio Emocional (CE), Despersonalización (DP) y Realización Personal
en el trabajo (RP). El análisis de datos se realiza
mediante el paquete estadístico SPSS 12.1.1 para Windows.
Resultados significativos y discusión
- Por
sexos, sólo se observan
diferencias en las puntuaciones de la escala de CE del MBI: Las mujeres puntúan
significativamente más alto.
- Se
aprecian algunas diferencias
significativas en las puntuaciones de los diversos grupos
(ver TABLA 2):
- Los docentes
muestran menores puntuaciones en la escala de DE (observado
en otras investigaciones).
- Los sanitarios
muestran mayores puntuaciones en las escalas CE y DE.
- Los profesionales
de los servicios sociales muestran mayores puntuaciones
en la escala RP.
- Nos parece
muy significativo que los voluntarios de Protección
Civil muestran menores
puntuaciones en todas las escalas: Bajo cansamiento
emocional, menor despersonalización y, también, menor
realización personal.
- Por el contrario,
los policías locales presentan valores superiores en todas las escalas
del MBI. Para comprobar si las diferencias observadas
se deben al menor tamaño de la muestra de este grupo,
se efectúa una selección al azar de 11 sujetos en cada
uno de los otros grupos. Realizado análisis de varianza
de los resultados (ANOVA) de esta muestra equiparada,
se constata que este grupo sigue presentando un valor
superior en todas las escalas del MBI (Test de Bonferroni,
a un nivel de significación de .05).
- Por subescalas,
en el global de la muestra:
Cansamiento Emocional:
29% de los sujetos puntúan alto (>24).
Despersonalización:
27,6% de los sujetos puntúan alto (>9).
Realización Personal:
23,7% de los sujetos puntúa bajo (<33).
- Un 7,06% de los
sujetos (20 personas) presenta puntuaciones desviadas
en las tres subescalas (altas en CE y DE, y bajas en RP).
| TABLA
2 |
|
CE |
DE |
RP |
| Grupo de profesionales |
N |
Media |
D.t. |
Media |
D.t. |
Media |
D.t. |
| Docentes |
51 |
18,51 |
10,27 |
4,50 |
4,51 |
37,04 |
7,38 |
| Sanitarios |
111 |
22,07 |
11,62 |
7,14 |
5,05 |
38,32 |
7,44 |
| Servicios Sociales |
27 |
20,96 |
11,98 |
7,30 |
| |