La Revista de la Intervención en Crisis y Emergencias                                 ISSN: 1698-4099
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Gestionar el caos

Ferran Lorente i Gironella

Psicólogo Instituto de Estudios Médicos. Barcelona

felogi@telefonica.net


 

Creo recordar que fue el añorado Manolo Vazquez Montalbán quién escribió algo parecido a lo que sigue:  algún día alguien, en algún lugar, estudiará en que grado el mundo del cine, y en especial el de factura holywodiana, ha mediatizado y modificado las percepciones estéticas y éticas de amplias capas de la población mundial, desde ya bastante antes de la globalización económica.

A este fenómeno no ha sido ajeno en modo alguno el mundo de las emergencias. Para los legos, un conjunto de pánicos, saqueos y todo tipo de espectaculares desmanes acompañan las situaciones de catástrofe.

Los profesionales sabemos que en realidad solo se produce pánico cuando las personas perciben que no existe ningún lugar por donde huir, tal sería el caso de los incendios en salas de fiestas con las salidas bloqueadas (Canter D. 1980).

Sabemos también que en caso de catástrofe los saqueadores no son otros que los delincuentes habituales aprovechando una ocasión poco habitual, (Lopez Muga M. 1997) tal como se vio en Biescas. Únicamente cuando falla la distribución de alimentos pueden producirse en entornos no delictivos saqueos de “supervivencia”, tal fue el caso del huracán Katrina.

Los fenómenos de des-individuación, en que el sujeto pierde su identidad al sumergirse en la masa, pudiendo llegar a actuar como una horda bárbara, son más propios de los entornos deportivos que de los catastróficos. Primando en estos últimos las conductas pro-sociales y altruistas. En el periodo post-catástrofe del ya citado huracán Katrina, se produjeron entre los supervivientes auténticas experiencias comunitarias, más propias del socialismo utópico que del capitalismo salvaje norteamericano.

Con esta introducción pretendemos solo re-situar al oyente (lector), cuestionando el caos y la visión externa de la emergencia basada en elementos de juicio y análisis más propias del mundo del cine y del espectáculo que del mundo de los fenómenos físicos.

En no pocas ocasiones éste caos ha desaparecido desde antes de la llegada de los servicios de emergencias, ya que los propios vecinos han iniciado el proceso de retorno a la normalidad, emprendiendo algún tipo de tarea normalizadora.

A este respecto recordar a los psicólogos de emergencias argentinos, muy influidos por la psicología social, que consideran iniciado el proceso de afrontamiento activo de la crisis cuando los afectados verbalizan iniciativas de reconstrucción, planteándose a partir de ese momento su retirada del operativo de intervención.

En otra parte de casos podemos hablar de caos en el breve lapso de tiempo existente entre el aviso o alarma y la llegada de los servicios de emergencias.

En el sur de Europa, solo en muy pocas ocasiones, podemos referirnos a  una situación de caos cualitativa y cuantitativamente importante dilatada en el tiempo, tal seria el caso de los grandes incendios forestales en verano, las inundaciones otoñales, los ocasionales terremotos, algunos atentados. 

Estos casos,  según autores tan cualificados como Alvarez Leiva C. y Macías Seda J. (2005) se definen como una situación de desorganización, cuya absorción es posible si "se dirigen con claridad los esfuerzos, se manda sobre las personas adecuadas en el momento correcto y se controla el cumplimiento de lo que se ordena".

Por otra parte una crisis no es estática en modo alguno, el proceso de resolución de la misma dependerá " de la intensidad de la agresión, las debilidades previas del sistema y la capacidad de reacción del mismo: de su vulnerabilidad y resiliencia" (Alvarez Leiva C. y Macías Seda J. 2007).

Hasta aquí un breve repaso a vuelapluma de lo que sería el nivel macro del caos. Pero lo que realmente nos interesa es el nivel individual, micro, sin olvidar sus repercusiones sobretodo en la organización (de emergencias), que es en definitiva la que debe situar a la sociedad de nuevo en la normalidad cotidiana.

Así pues partimos del individuo que debe gestionar una situación de caos. Puede tratarse de un bombero, pero también de un sanitario o de un policía. En realidad lo más probable es que se encuentren presentes los tres y que cada cual aborde la resolución del caos desde su propia visión y metodología.

Según  Cortés B. y Aragonés J.I. (1997) que a raiz de la catàstrofe de Biescas, efectuan una breve revisión sobre la toma de decisiones en emergencias, los procesos psicológicos y psicosociales asociados a la toma de decisiones, que han sido objeto de estudio son:

1) Procesos "intra-psíquicos" reguladores (racionalizaciones, sentimientos de invulnerabilidad...).

2 )Procesos cognitivos intr-psiquicos (estrès, resolución de problemas, error humano...)..

3 )Procesos inter-personales (rumores, altruismo...).

4 )Procesos grupales (liderazgo, pensamiento grupal...).

5 )Procesos inter-grupales de diferencioación social (disturbios civiles).

6 )Procesos organizacionales, institucionales y comunitarios.

Esta exhaustiva y prometedora relación no debe engañarnos, la casi totalidad de los trabajos están referidos a los afectados por la catàstrofe y no a los gestores de esta. Por lo que siendo una válida descripción general de los tópicos sobre los que laborar, su desarrollo aplicado a los trabajadores y gestores de las emergencias se encuentra todavía por hacer o no nos ha llegado.

En este contexto, la primera pregunta que debemos hacernos es: ¿Que mecanismos fisiológicos y psicológicos operan sobre el gestor del caos?

 

EL SÍNDROME GENERAL DE ADAPTACIÓN

Nuestra prespectiva psicológica nos permite responder que el gestor en tanto que sujeto enfrentado a una amenaza, responderá a ella mediante el llamado Síndrome General de Adaptación.

Descrito por Hans Seyle como una respuesta inespecífica (es decir la misma, sea cual sea la fuente de estrés), definida como un conjunto coordinado de reacciones fisiológicas ante cualquier forma de estímulo nocivo. El SGA es una reacción de estrés en tres etapas: alarma (shock y contra-shock, que dan lugar a respuestas de afrontamiento o de huida), resistencia y agotamiento.

Si el gestor al que nos referimos esta situado en un nivel de la pirámide de mando lo suficientemente elevado para que no requiera ningún tipo de trabajo físico, de poca utilidad le será el shock y el contra-shock.

Unicamente sus procesos cognitivos podrán salir beneficiados con un pensamiento rápido y eficaz, pero estos mismos procesos pueden verse enturbiados por la estimulación general del organismo, que puede llevarle a tener graves dificultades para mantener la atención selectiva y pensar de modo ordenado, se producirán en cambio pensamientos confusos y olvidos frecuentes. Todo ello puede impedir al individuo la toma de decisiones acertadas que le permitan adaptarse  a la situación de modo eficaz.

¿Como podemos asegurarnos el control y el empleo en positivo del SGA?.

Dado que el SGA nos guste o no se encontrará presente de igual modo, deberemos adaptarnos a él.

El estrés del bombero y el modo de afrontarlo ya han sido descritos de modo amplio y a nuestro entener satisfactorio por diversos autores (Rotger D. 1994. Peñacoba C. et al. 2000) D. Rotger propone el entrenamiento en relajación -en sus diferentes técnicas y variantes de ellas-, empleándo esta  para apaciguar hasta cierto punto los correlatos fisiológicos aturdidores. De entre las diferentes técnicas disponibles, la respiración diafragmática o abdominal parece la más aplicable en los entornos físicos propios de las emergencias. El mismo autor sugiere la protocolización como estrategia válida de afrontamiento.

 

ORGANIZACIÓN Y PROTOCOLIZACIÓN

Cuando nos referimos ha organización no debemos olvidar que:

1) Pertenecemos a una especie etológicamente jerárquica.

2) Una organización que se desenvuelva en entornos catastróficos debe asentarse en:

- Una sólida disciplina, libremente aceptada pero que comprometa moralmente.

- Un funcionamiento jerarquizado y centralizado. Lo cual no excluye una amplia capacidad de decisión sobre el terreno.            

3) La disciplina debe formar parte de la cultura de la organización, no puede reservarse solo para las grandes catástrofes.

Están por desarrollar los conceptos relacionados con la disciplina en el ámbito de las emergencias (bomberos, sanitarios y protección civil). No nos sirven los modelos existentes (militar, industrial clásico...), a mi entender la psicología de las emergencias tiene pendiente la tarea de desarrollar un modelo de disciplina basado en la ética y la deontología profesional, este modelo tendrá fuertes repercusiones en el modelo de dirección y de mando, mimetizado en la actualidad de modo perfectamente inútil de la psicología industrial.

Junto a la utilización de protocolos más o menos adaptados a situaciones concretas, también son de utilidad el empleo de metodologías de toma de decisiones. Su interés radica en que permiten pasar de modo rápido a la acción ahorrando el tiempo que se perdería en procesos siempre presentes y por ello  previsibles.

Estos protocolos normalizados de trabajo (PNTs) todavía son poco frecuentes en la práctica cotidiana de los servicios de bomberos pero existen ámbitos como el de las emergencias sanitarias donde abundan hasta el punto de que es frecuente el uso de agendas electrónicas (PDA, PC pocket…) existiendo una auténtica literatura con programas de toma de decisiones y protocolos para cada caso.

Los protocolos, antes de su establecimiento deberian ser analizados exhaustivamente desde los criterios de la psicología de las emergencias, pues con cierta frecuencia se olvida que serán empleados en unas circunstancias cognitivas adversas.

Además de los protocolos, existen procesos de toma de decisiones en gestión de crisis. Por ejemplo; en los cursos de ascenso del “Cos de Bombers de la Generalitat de Catalunya”, se enseña el IADO, este acrónimo recoge los cuatro pasos que deben seguirse ante cualquier intervención:

- Informarse.

- Analizar y evaluar. Efectuar un análisis inicial que permita formular un plan, para luego proceder al análisis crítico de este plan.

- Decidir, un plan de actuación concreto, solicitar recursos….

- Ordenes: transmitir objetivos, actuaciones y funciones o responsabilidades de cada cual.

Los bomberos franceses emplean el “Mèthode de Raisonnement Tactique” (MRT), que es un procedimiento de razonamiento táctico, que consiste en:

- Análisis

- Síntesis. (Equivalente al análisis  crítico del IADO).

- Decisión

Lo cual lleva a una serie de Acciones a efectuar y unos Resultados, así como una Evolución de la situación táctica que deben analizarse, con lo cual se cierra el bucle y se reinicia el proceso.

En los EEUU el Critical Incident Management es el modelo estandarizado de gestión de crisis. A partir del  11S y la política de Homeland Security parece que goza de gran predicamento.

En España empresas privadas imparten formación sobre el “Método del Planeamiento Operacional”. A veces da la impresión que con distintos nombres tratamos los mismos mètodos, generalmente concebidos en su origen dentro del àmbito castrense.

En una situación de predominio del SGA, que afectará en gran medida a nuestra memoria, capacidad de cálculo…. El despliegue de estos métodos de decisión incluye largos listados de tareas, preguntas y respuestas. Esta contradicción debe ser resuelta o bien recurriendo al registro de “check lists” en soporte electrónico (como hemos visto en la sanidad,PDAs) o papel. O bien simplificando al máximo los procesos de modo que puedan ser automatizados a partir de su repetición, lo cual no es aconsejable si no se trata de procesos de alta frecuencia.

Subyacente a todos estos métodos de toma de decisiones, encontramos una aplicación de conocimientos, conceptos y técnicas propios de la psicología. Como puedan ser las técnicas  de solución de problemas o las estrategias de comunicación.

Pero en realidad incluso la aplicación exitosa de estos procedimientos estará mediatizada por características personales objeto de estudio de la psicología, como pueda ser  el lideraje, la inteligencia emocional, la resolutividad.

La influencia de tópicos psicològicos es mucho más amplia de lo que a simple vista pueda parecer y por ello no debe ser subestimada, por ejemplo: Es de sobras conocida la dureza y  la extrema competitividad en las oposiciones a funcionario de cualquier cuerpo de bomberos. El aspirante para superarlas debe, por lo menos durante un año, mantener un alto grado de auto-disciplina, tanto para el entrenamiento, como para el aprendizaje de voluminosos temarios, este año a menudo no es suficiente y es preciso repetir los intentos tres, cuatro y hasta más veces.

Una selección planteada en estos términos probablemente beneficie a los individuos con un cierto grado de obsesividad. Si es así, a ningún psicólogo se nos escapa que, en los próximos años la demanda de protocolos de intervención serà acuciante y cuando estas promociones puedan optar a ascensos tendremos unos mandos, como mínimo en extremo meticulosos.

Peñacorba C. et al. (2000) en un trabajo efectuado con una población 60 bomberos, empleando un cuestionario de 80 ítems, agrupados en ocho estrategias de afrontamiento, las cuales pueden ser divididas entre dos tipos:

            - Las estrategias centradas en la resolución del problema (aproximación).

            - Las estrategias centradas en el control de la emoción (evitación).

Según este estudio los bomberos tendemos a utilizar técnicas de aproximación en especial:

            - El análisis lógico.

            - Búsqueda de guía de apoyo (en el mando).

Lo cual en definitiva, tal como hemos visto anteriormente (iado),  no deja de ser para lo que se nos ha entrenado en las escuelas de bomberos.

Álvarez Leiva C. y Macías Seda J. (2005) resumen en frases breves axiomas decisivos en la gestión de la crisis: "mandar sin controlar es no mandar", "orden y contraorden genera desorden" y también  la orden "Será expresada con claridad, las órdenes no pueden ser ambiguas ni confusas, se expresarán inequívocamente (Precisas oportunas. Completas pero concisas) ".

Se han propuesto también estrategias de dirección horizontales, tal sería el caso de la aplicación de la teoría de los enjambres a la gestión de emergencias (Sanchez Losada J.A. 2008), que no deben confundirse con los análisis de grandes emergencias basados en las misma teoría (Alvarez Leiva C. 2000).  Sanchez Losada, partiendo de la experiencia de un choque en cadena de proporciones desmesuradas, plantea que determinadas intervenciones, especialmente la multifocales y con un elevado número de víctimas, demandan una gestión:    

- Descentralizada, o sea sin mando definido.

- Emergente es decir sin un plan global.

- Robusta, en que las actuaciones se completen a pesar de que un individuo falle.

- Flexible de modo que pueda responder a los cambios percibidos en el entorno.

Para ello propone la "inteligencia de enjambre", definida como: "la propiedad de un sistema por la cual el comportamiento colectivo de agentes interactúa localmente con el entorno propiciando un patrón global de funcionamiento coherente".

Factores determinantes de esta propuesta son las comunicaciones que permiten una interaccion entre las unidades y la formación previa de los intervinientes que les permita una aproximación común al "¿qué hacer?" ante el caos.

A pesar de lo sugerente de esta aproximación, pensamos que cuando la especie humana  funciona en enjambre, y lo hace mucho más frecuentemente de lo que se cree, es mucho menos eficaz que cuando actua de modo jerárquico y organizado.

A pesar de que pueda existir la falsa percepción de lo contrario, ya que en el grupo todos y cada uno están haciendo "algo" que ellos individualmente evalúan como importante y valioso. Sobretodo porque lo han decidido ellos mismos.

No obstante este funcionamiento puede llegar a resolver graves situaciones, pero a nuestro entender, siempre será a falta de algo mejor.

Existen modelos organizativos que resuelven los mismos problemas, en nuestra opinión de modo más eficaz, por ejemplo el empleo de centros de mando avanzado y puntos de tránsito.

 

FOCALIZACIÓN

Volviendo a los procesos de toma de decisiones, vemos que  para poder efectuar un análisis lógico que merezca dicho nombre, deberemos antes serenarnos poniendo en vereda el torbellino hormonal.  Siguiendo este planteamiento podemos plantearnos otra pregunta ¿que hacen en realidad los trabajadores de las emergencias para sacar provecho del SGA?

Hemos observado que cuanto más fuera de contexto se encuentra el bombero peor reacciona a la alarma (de modo menos eficaz), es decir peor aprovechará el SGA. Por ejemplo si lleva toda la mañana enfrascado en tareas de oficina, reaccionará peor que si lleva toda la mañana efectuando prácticas e incluso ya lleva el EPI (equipo de protección individual) puesto.

La proximidad/lejania del siniestro también juega un papel importante en la sobreactivación, en este caso podemos plantearnos si es el factor temporal  o la proximidad física al siniestro la que determina un proceso de desactivación.

Parece que sea el factor temporal el determinante y que la gestión del shock requiera un cierto tiempo. 

Sin embargo, cuando debe gestionarse un siniestro desde la central del servicio, que puede estar alejada decenas de kilómetros del lugar del incidente, la activación en los momentos iniciales es elevada, sin embargo decrece más rápido que en una aproximación física, por lo que algún tipo de adaptación o  distanciamiento cognitivo asociado al distanciamento espacial debe haber.  

Por el contrario un siniestro con una aproximación larga permite al sujeto una adaptación cognitiva progresiva a las demandas que la situación exige.

Todo lo cual puede ser debido por una parte, a la necesidad de que transcurra el tiempo suficiente para que se consuma el exceso hormonal activador. Por otra a la necesidad de adaptación sensorial y cognitiva a la nueva situación.

A nuestro modo de ver la estrategia que nos permite situarnos en el contexto, es la de “focalización en la tarea”, que consiste en obviar  los estímulos no relevantes o distractores (externos e internos), aumentando la concentración sobre los que sí lo son. Dicha estrategia cumple diversas funciones:

- Puede ser empleada como estrategia de trabajo y su empleo eficaz es percibido por el individuo como una gran concentración que permite superar los efectos negativos del contra-shock y aprovechar los positivos.

- Puede ser empleada como mecanismo de defensa, en el caso de las interacciones directas con víctimas, esta focalización obvia las características humanas de la víctima y la convierte en un “problema técnico a resolver”.

En otros trabajos (Lorente F. 2008) ya nos hemos referido a esta situación, resumiendo diremos que se trata de una estrategia legítima si no se dispone de conocimientos sobre primeros auxilios psicológicos y gestión del propio estrés.

En caso contrario adoptar esta estrategia impide establecer una relación empàtica, humana y humanitaria con la víctima, y es desaconsejada en presencia de víctimas conscientes.

¿Pero como accedemos a esta focalización?

Entrando de modo natural en un proceso lógico. Es decir gran parte de nuestra actividad entre el recibo de la alarma y la llegada al lugar del siniestro consiste en una rutina, por ejemplo: Tenemos la costumbre de dejar nuestro equipo siempre en el mismo sitio, colocado del mismo modo, y nos ponemos las prendas por el mismo orden. De modo que no solo ganamos tiempo sino que evitamos procesos cognitivos lógicos en un primer momento de activación.

En el vehículo de intervención el material esta colocado de modo riguroso, cada herramienta tiene su lugar preciso, no hay que esforzar la memoria para recordar donde se encuentra.

Los procesos instrumentales, maniobras básicas, puesta en marcha de máquinas-herramientas y empleo de estas han sido repetidos mil veces, por lo que se han automatizado.

No se trata de un protocolo ya que como tal no existe, pero en realidad nos transmite todo lo que un protocolo nos proporcionaria, seguridad y guía.Todo nos conduce a un proceso de análisis dirigido a la acción.

Esta interpretación tentativa puede ser discutida desde diferentes ángulos y perspectivas:

¿La focalización es causa o efecto? , es decir la focalización nos ayuda a controlar las variables fisiológicas o más bien ¿la focalización es la muestra de que se adecua la activación a las necesidades y solo aparece cuando estas variables fisiológicas  empiezan a compensarse?.

Sabemos que tras un adecuado entrenamiento, es posible evocar o inducir respuestas deseadas, por ejemplo de relax. Por lo que no sería descabellado pensar que a pesar de que pueda ser efecto y no causa, dicho efecto pueda ser evocado.

Salta a la vista la importancia de una u otra explicación, si la focalización és la causa del apaciguamiento de las variables fisiológicas, existe la posibilidad de entrenar el control de éstas.

Estas preguntas quedan abiertas y deberán ser respondidas desde el mundo académico, ya que desde aquí solo hemos pretendido describir el fenómeno.

 

INFORMACIÓN

La focalización facilita mucho la tarea pero no es la única condición para un resultado exitoso. La información es uno de los factores críticos, ya que necesitamos poder esbozar los diversos escenarios futuros (de mayor probabilidad)  en los que se desenvolverá la emergencia.

Con el advenimiento de los teléfonos móviles (celulares), el flujo de información es en ocasiones abrumador, las centrales de emergencias pueden recibir docenas de llamadas sobre un incidente nimio, pero ubicado fisicamente en un lugar transitado.

Cuanto menor y menos precisa sea la información contrastable  más alejados de la realidad serán esos escenarios, sin embargo este alejamiento no es tan dramático como pueda parecer a primera vista, ya que se readecuan con cada nueva información disponible, de ese modo se aproximan de modo progresivo al escenario real.

Sin embargo la información definitiva será aquella que recibamos de los intervinientes de nuestro propio servicio.

En el curso de un incidente crítico, siniestro, accidente, catástrofe, existe un flujo de comunicación importante, entre los diferentes actores implicados, estableciendose una tupida red de intercambios de información. De abajo-arriba tenemos:

- Comunicación intra grupo de intervención (canal directo). La comunicación establecida entre los miembros de una unidad.

- Comunicación inter  grupo, entre las diferentes unidades sobre el terreno, se trata de comunicación verbal directa ya que están trabajando en proximidad física, estas unidades no necesariamente han de pertenecer al mismo servicio.

- Comunicación intra servicio, entre las distintas unidades y el mando o coordinador (CCA).

- Comunicación inter servicios, entre los coordinadores de los distintos servicios implicados, generalmente bomberos, sanitarios, policía.

Salta a la vista que un rumor que llegue al nivel inter grupo puede falsear radicalmente la visión que los coordinadores (gestores del caos)  tengan de la situación. Ya que dicha información será confirmada por todos los servicios.

En cambio si observamos esta comunicación de modo inverso, de arriba-abajo, veremos que pocas y muy concretas son las disfunciones que pueden existir en el proceso de transmisión de órdenes a través de la cadena de mando.

Esencialmente solo puede existir un problema, que estas no sean comprendidas y se distorsione su transmisión al escalón siguiente, por este motivo és importante cerrar el bucle informativo confirmando no solo la comprensión de las órdenes sinó también su correcta ejecución.

Si ahora nos referimos a la necesidad de instruir a los intervinientes en el funcionamiento de los procesos de comunicación, no nos estamos refiriendo a la repetición de conceptos (emisor, canal, fuente…) con poco sentido práctico para las personas ajenas a la psicología, estamos pensando más bien en un entrenamiento en “disciplina de la comunicación”, que bien puede iniciarse con una reflexión sobre la distorsión producida en la transmisión de un mensaje inicial.

A partir de ello:

- Profundizar y ejercitar el laconismo, es decir resumir en frases breves i unívocas informaciones complejas. Cuidaremos de que la brevedad de las frases no las convierta en enigmàticas.

- Si la complejidad de la situación dificulta el laconismo, no emplearemos las comunicaciones por radio si disponemos de otro medio alternativo.

- Contrastar sobre el terreno las informaciones recibidas antes de reemitirlas al mando. Preguntar siempre las fuentes.

- Transmitir un grado razonable de autonomía en la toma de decisiones, lo cual evita el “ruido de fondo” que enturbia con informaciones de bajo interés, las de mayor trascendencia.

- Desmentir la opinión extendida de que “si no se transmite no se evidencia que se está trabajando”.

Existe la idea de que lo anterior solo tiene sentido en grandes intervenciones, y que para el dia a dia, el manejo coloquial de las comunicaciones transmite optimismo al entorno laboral. No quisiera ser aguafiestas pero si la disciplina de comunicación no se utiliza de modo cotidiano dificilmente se utilizará en circunstancias adversas y de elevada activación (SGA).

Esta dinámica comunicativa tiene también su reverso para el mando que debe transmitir un feed-back positivo a los equipos que estan trabajando sobre el terreno.

Esto refuerza sus conductas dando mayor probabilidad de que en circustancias similares tiendan a repetirse.

Pero además un feed-back adecuado puede también mejorar el rendimiento, mostrando al sujeto el conjunto de interrelaciones que la situación exige y el papel que puede jugar en ellas y la respuesta que de él se espera.

Expresado a través de un caso práctico: En un siniestro de grandes proporciones y larga duración por ejemplo un GIF (gran incendio forestal). Que un equipo de trabajo reciba del CCA (Centro de Comando Avanzado) cada cuando sea posible, una hoja con un mapa del estado y probable evolución del siniestro, con la ubicación de las diferentes unidades y las tareas encomendadas, le proporciona  una visión clara del sentido de sus esfuerzos y del papel que juega en el conjunto. 

 

MEDIOS

Mención expresa merecen los medios de comunicación, ya que como dice  el viejo aforismo emergencista "si los medios definen una situación como de catàstrofe,  esta lo será con todas sus consecuencias".

Gestionar el caos consiste también en gestionar la interacción con los medios de comunicación, existen trabajos que cifran en un 80% el tiempo de su trabajo que el gestor máximo de la emergencia dedica a los medios. Su "percepción del caos"se transmitirá a comunicadores y espectadores, por este motivo es importante que disponga de entrenamiento en recursos y estrategias de comunicación.

En estos casos la figura de un buen responsable de prensa es fundamental.

No hace falta añadir que a los medios debe dispensarseles un trato en extremo correcto, facilitando su trabajo al máximo, para ello les mantendremos de modo leal al corriente de las novedades de las que seamos conocedores. Procuraremos ni maximizar ni minimizar los hechos dando siempre una versión equilibrada de los mismos.

En esencia, si ellos trabajan tranquilos y relajados, transmitirán tranquilidad y relajación a su audiencia, que en definitiva es la población.

Propongo una frase provocativa para la reflexión: "cuando los medios de comunicación decidan que el caos ha finalizado" éste quedará reducido a sus justas proporciones.

 

 

BIBLIOGRAFIA

- Alvarez Leiva C. y Macías Seda J. "Respuesta hospitalaria a las catástrofes". Arán Ediciones S.L. (2005)

- Álvarez Leiva C. y Macías Seda J. " Manual de Procedimientos en Gestión de Crisis" Arán Ediciones S.L. (2007)

- Canter D. “Fires and human behaviour” John Willey & Sons. NY. 1980.

- Cortés B. y Aragonés J.I. "Multiplicidad temática en la comprensión psicológica de los desastres" Papeles del Psicólogo nº68. 7-14. (1997).

- Lazarus RS, Folkman S. "Estrés y procesos cognitivos" Martínez Roca Universidad, BCN. (1986).

- López Muga M. "Formación del policía para situaciones de emergencias" Papeles del psicólogo nº68, 34-36 (1997)

- Lorente F. “Manual de Assistencia Psicológica a Víctimas, para Bomberos y Profesionales de las Emergencias” Arán Ed. (2008).

- Peñacoba C., Díaz L., Goiri E., Vega R. “Valoración de las estrategias de afrontamiento empleadas por el colectivo de bomberos en situaciones de emergencia” Archivos de Prevención de Riesgos Laborales 3 (3): 100-108 (2000)

- Rotger D. “El estrès de los bomberos” Mapfre Seguridad, 35: 11-21 (1994).

- Sànchez Losada J.A. "El accidente múltiple de la A-42 y la teoría de los enjambres" Puesta al dia en urgencias, emergencias y catástrofes. vol.8 nº2. 105-109. (2008).

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